ChatGPT: el primer día de la revolución

Han pasado apenas unos días desde que OpenAI presentó ChatGPT al gran público, una herramienta de inteligencia artificial que, creo, marcará un antes y un después. Llevo años escuchando y hablando sobre IA, pero esta vez la sensación es diferente. Esto no es un avance incremental: es el mayor cambio en mucho tiempo, una revolución en ciernes.

Lo veo como un bebé que apenas gatea, pero ya muestra un potencial enorme. Si miro atrás, la historia tecnológica está llena de saltos que lo cambiaron todo: la máquina de vapor, la electricidad, la producción en cadena, Internet. Cada revolución ha necesitado menos tiempo para transformar el mundo. La de Internet tardó apenas dos décadas en llegar a miles de millones de personas. Esta, me atrevo a decir, será aún más rápida.

En el mundo de la informática llevamos meses intensos: la transición a procesadores con chip M2 en los Mac, la escasez de chips que afecta a toda la industria, y una carrera entre gigantes por dominar el metaverso. Ahora, en medio de todo esto, aparece ChatGPT: una IA que puedes usar desde el navegador, le escribes en lenguaje natural y parece entenderlo todo, como si hablaras con otra persona.

Puedes pedirle, por ejemplo, que:

  • Escriba un artículo o el borrador de un informe.

  • Resuma un texto complejo.

  • Explique un concepto técnico con palabras sencillas.

  • Proponga ideas creativas o planes paso a paso.

Y lo hace siguiendo el contexto de la conversación, recordando lo que le dijiste antes y adaptándose a tu forma de pedir las cosas. No es un buscador con enlaces: es una máquina de generar respuestas, ideas y soluciones en tiempo real.

En una de mis primeras pruebas le pedí, sin más contexto, que escribiera un tuit sobre el Sevilla FC. Me respondió felicitando al club por su “increíble actuación en la Liga de Campeones” y por “luchar en la final”. Nada de eso estaba ocurriendo… pero me demostró que este modelo entiende la instrucción y la ejecuta, aunque no siempre con datos actualizados o verificados. Es como hablar con un niño brillante que todavía no distingue bien entre lo que imagina y lo que es real.


Apuesto a que le saldrán competidores pronto: Google, Apple, Microsoft, Meta… nadie querrá quedarse atrás. Y conforme avance, cambiará nuestra forma de trabajar, estudiar y comunicarnos.

Por mi parte, ya estoy explorando cómo integrarlo en mi trabajo y estudiando cómo hacerlo en los equipos que dirijo. No es una moda pasajera: es una nueva capa tecnológica que se sumará a todas las anteriores.

Hoy es el primer día de una revolución que no esperará a que estemos preparados. La pregunta no es si cambiará el mundo, sino quién se atreverá a cambiar con él

Comentarios

Entradas populares de este blog

Métrica v3 vs Metodologías Ágiles

Lenguajes: Pasado, Presente y Futuro

Atraer y retener talento en 2022